sábado, 7 de noviembre de 2015

El inicio del fin.

-Tengo 20 años, y ¿Sabes qué es lo mejor de ello? Que puedo volverme a enamorar, puedo hacer el amor cuantas veces quiera! Puedo reír, vomitar y llorar cuantas veces quiera, puedo romper el corazón de muchos hombres como también puedo sanarlos, porque soy Amelí  y me amo más que a nada en el mundo y ningún hombre zarrapastroso va a quitarme esa felicidad que llevo dentro.- le gritó antes de  darse la vuelta y no volverlo a ver nunca más con los mismos ojos de amor con los que alguna vez, ella lo miró.

Caminaba por la acera de la calle mientras lagrimas recorrían sus mejillas, salidas de sus ojos vacíos y tristes, pese a que se sentía destrozada, sola y vacía sentía una emoción, extraña y diferente, esa emoción que te da cuando te desprendes de algo que te dolía, como cuando por fin te sacas el diente que te había estado molestando todo el puto día o como cuando sacan la aguja de la inyección, llámenlo sentimentalismo barato, pero ella alzó la cabeza secándose sus lágrimas, que brotaban del corazón nuevamente roto, y corrió, tan duro como pudo, tan rápido y tan loco que ella mismo se sorprendió lo mucho que había logrado, lo mucho que había crecido y lo mucho que había aguantado, se paró, pensó, si estaba desecha, pero ¿Quién en algún momento de su vida no lo estuvo? Respiró, suspiró, había llegado a su casa.

Al pasar por el dintel de la puerta se paró y pensó que la única manera de romper el vínculo era volviéndolo a hacer con esa persona que le había roto el corazón, pero no, eso era estúpido, esta vez no lo iba a hacer.

Tomo todos los regalos, todas las cartas falsas, todos los sobres de chocolates que lo único bueno que habían hecho era engordarla, tomó el peluche y ese perfume barato que le había dado por su cumpleaños, fue al lavabo, puso todas las cosas allí, tomo la botella de perfume y partió la boquilla contra el lavabo, dejando un hoyo grande para que este pudiese salir fácilmente, tiro todo el líquido con furia sobre los regalos, fue a su cómoda, agarró la caja de fósforos.

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