sábado, 7 de noviembre de 2015

incendio

Doña Susana corría desesperadamente tocando de puerta en puerta a los estudiantes de la residencia por el incendio en el primer cuarto, estos salían desesperados en pijamas, queriendo sacar los libros y la computadora donde tenían su información, intentando recatar parte de sus trabajos, el incendio se propagó a más de la mitad de la casa. Las personas desesperadas comenzaron a treparse la pared para salir por la casa continua, los bomberos aún no habían llegado y el fuego seguía consumiendo todo a su paso.
-y Amely doña Susy?! – pregunto una de sus compañeras de vivienda

- ¡No sé en donde está! La quise buscar pero se comenzó a quemar todo tan de repente-contesto la señora intentando sacar el dinero y las cosas de valor de la caja fuerte que se encontraba en su cuarto, Susana miró con ojos llorosos  a su alrededor, todo lo que había construido, todo, se estaba quemando, y ella, nada podía hacer, excepto salvarse a ella y lo poco que ahora le iba a quedar, tomó lo que pudo y lo sacó corriendo.

El inicio del fin.

-Tengo 20 años, y ¿Sabes qué es lo mejor de ello? Que puedo volverme a enamorar, puedo hacer el amor cuantas veces quiera! Puedo reír, vomitar y llorar cuantas veces quiera, puedo romper el corazón de muchos hombres como también puedo sanarlos, porque soy Amelí  y me amo más que a nada en el mundo y ningún hombre zarrapastroso va a quitarme esa felicidad que llevo dentro.- le gritó antes de  darse la vuelta y no volverlo a ver nunca más con los mismos ojos de amor con los que alguna vez, ella lo miró.

Caminaba por la acera de la calle mientras lagrimas recorrían sus mejillas, salidas de sus ojos vacíos y tristes, pese a que se sentía destrozada, sola y vacía sentía una emoción, extraña y diferente, esa emoción que te da cuando te desprendes de algo que te dolía, como cuando por fin te sacas el diente que te había estado molestando todo el puto día o como cuando sacan la aguja de la inyección, llámenlo sentimentalismo barato, pero ella alzó la cabeza secándose sus lágrimas, que brotaban del corazón nuevamente roto, y corrió, tan duro como pudo, tan rápido y tan loco que ella mismo se sorprendió lo mucho que había logrado, lo mucho que había crecido y lo mucho que había aguantado, se paró, pensó, si estaba desecha, pero ¿Quién en algún momento de su vida no lo estuvo? Respiró, suspiró, había llegado a su casa.

Al pasar por el dintel de la puerta se paró y pensó que la única manera de romper el vínculo era volviéndolo a hacer con esa persona que le había roto el corazón, pero no, eso era estúpido, esta vez no lo iba a hacer.

Tomo todos los regalos, todas las cartas falsas, todos los sobres de chocolates que lo único bueno que habían hecho era engordarla, tomó el peluche y ese perfume barato que le había dado por su cumpleaños, fue al lavabo, puso todas las cosas allí, tomo la botella de perfume y partió la boquilla contra el lavabo, dejando un hoyo grande para que este pudiese salir fácilmente, tiro todo el líquido con furia sobre los regalos, fue a su cómoda, agarró la caja de fósforos.

Aviso casi importante

Este blog lo hago por que realmente estoy triste y lo único que me anima, es escribir historias, aquí pondré varios fragmentos de las historias que he hecho, me basta con que una persona lo lea. Las historias que relataré aquí serán de algunos temas aun que prefiero centrarme más en lo espiritual y lo sexual, sin tirarme tanto a Cohelo, como sea, espero que les guste, si alguien se siente ofendido siéntase libre de expresarse u opinar si eso lo hace feliz, si no, puede cerrar la ventana.
Saludos, Lolita.